martes, 11 de mayo de 2010

"Gitanos/Autismo"

Comentario de la foto: La bandera gitana consta de dos franjas horizontales: de color azul, en la parte superior, que representa el cielo; y de color verde, en la parte inferior, que representa el campo. En el medio de las franjas se incluye la rueda de carro, que simboliza la libertad del pueblo gitano, repartido por todo el mundo. Se adopta en el Primer Congreso Gitano celebrado en Londres en 1971.


El pasado martes, pudimos disfrutar de dos exposiciones de compañeros de clase, ambas muy diferentes respecto a sus temas.

En primer lugar, se abordó el colectivo de gitanos, centrándose en la población del Polígono Sur y las diferentes asociaciones de dicha zona.

Como bien se expuso, los gitanos se consideran una minoría étnica, recalcada de heterogenea, pues al igual que otros sectores de población, aunque reúnan similitudes, muchas más son sus diferencias, por lo que al hablar de dicho colectivo no podemos caer en la generalidad.

Cierto es que han sido muchas las veces que este colectivo se ha abordado en clase, y que residimos en una zona donde dicha población forma una buena parte de la sociedad, por lo que no es nada nuevo para nosotros. Por ello, lo tratado por los compañeros remarcó nuestros conocimientos sobre el colectivo, haciendo referencia en sus valores y principios (importancia de la familia, fuerte respeto a sus mayores, importancia de la virginidad en el matrimonio, matrimonio endógamo, etc.), pero otros muchos fueron compartidos con nosotros, como la idea del “hombre o mujer de ley”, representante de un sector o grupo de personas gitanas ante cualquier otro grupo, generalmente también con integrantes gitanos.

Lo más llamativo y enriquecedor fue saber la multitud de asociaciones que en la zona del Polígono Sur existen, y que abogan por el reconocimiento de su cultura.

También llamó la atención el hecho de no dejar de afirmar la idea de que tanto los problemas que deben de hacer frente este colectivo, así como los factores de riesgo con los que cuentan, los puede tener cualquier persona, siendo el contexto en el que se encuentran el motivo de su marginación.

Pero todavía, como afirmó el grupo de trabajo, nos encontramos con investigaciones y documentación muy estigmatizada y que refuerzan los estereotipos sobre la población gitana, lo que dificulta su integración positiva en la sociedad.

Otro hecho a destacar, fue el papel del educador social, el cual, según nos contaron los compañeros, se encuentra muy establecido en el trabajo con dicho colectivo, por lo menos en las instituciones y asociaciones existentes en el Polígono Sur. Un dato que nos alegra a todos, por ver reconocido el trabajo que podremos desempeñar en un futuro y la existencia de este profesional, y no otro que “pisa” sus funciones.








Después, dimos un giro de 360º al abordar el tema del autismo en referencia a la educación.

Para centrarnos en el tema, se realizó una lluvia de ideas, y pudimos observar que tenemos una percepción no muy alejada de la realidad acerca de las personas que sufren este trastorno o patología. Así pues, y junto a la exposición del grupo de trabajo, se afirmaron las características generales de las personas autistas, tales como dificultades en la comunicación (lenguaje alterado), acciones ritualizadas y un desarrollo disarmónico, entre otras.

Al presentar una serie de características especiales y muy diferentes a la población mayoritaria, su escolarización no puede realizarse de forma homogénea al precisar una educación que atienda a sus necesidades y particularidades, pero se manifiesta también la importancia de que estén en contacto con otros alumnos que no presenten autismo para reforzar sobre todo las habilidades de comunicación y desarrollo.

El trabajo con este colectivo, en referencia con la educación, precisa de una coordinación entre la familia y los profesionales, para conseguir una intervención adecuada.

Ante todo se apuesta por un aprendizaje motivador que incite a las ganas de enseñanza; también se debe tener en cuenta no crear algún tipo de dependencia en ellos, pues sería un gran inconveniente para su evolución, así como realizar cualquier actividad que pudiera causar frustración en ellos.

De manera esquemática, nos explicaron como es un día cualquiera en un centro escolar con alumnos autistas, la distribución del espacio físico para su aprendizaje, la importancia de la organización para ellos y para los profesionales cada día, las actividades que realizan junto con otros compañeros no autistas y la “agenda”, un instrumento de seguimiento muy importante para los profesionales y su trabajo con estos alumnos.

Me desilusionó la idea de que la figura del educador social no existiera para trabajar con este colectivo, pues como nos informaron, el perfil profesional del educador social se asemeja más a un monitor y acompañante, y su puesto de trabajo suele ser ocupado por otros profesionales.

La verdad es que trabajaron un colectivo muy interesante, y que pocos de nosotros habíamos tocado, por lo que fue muy enriquecedor la aportación de este grupo de trabajo, aunque por la falta de tiempo se echo de menos la profundidad en el tema.



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